my core

Thursday, August 17, 2006


Me pregunto cuantos ángeles más veré llorar en este recorrido interminable pero absolutamente impresionante… Encontré en mi camino a un ángel que parecía pedir a gritos que le devuelvan la felicidad, su tristeza es tal que sientes el impulso de abrazarlo y consolar su llanto.

Sus alas son grandes y frondosas como las ramas de un árbol y si ves su rostro de cerca podrías imaginar ver lágrimas recorriendo sus tiernas mejillas.
Esta tumba pertenece a Gabriel Kronfle Salem de Abril 2 de 1936 y Julieta Akel de Kronfle de Noviembre 3 de 1954.

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